CARTA ABIERTA AL PERIÓDICO CNT

 

Como suscritora del periódico CNT hace años observo un desarrollo desagradable en varios de sus artículos que significa un giro hacia posiciones socialdemócratas y la total negación de toda convicción anarquista y anarcosindicalista.

Porque el anarquismo ante todo debe despertar una profunda aversión hacia todo poder, ante todo el poder estatal que es la base de todas las dependencias económicas, la propiedad privada, la explotación y la sociedad de clases.
El anarcosindicalismo, como lo vieron sus fundadores y primeros protagonistas, como Pelloutier y Lorenzo, tendría que ser el arma de la clase trabajadora, o más bien: desposeída, para combatir el orden social impuesto por el poder estatal en favor de los empresarios que ganan su riqueza a través del empleo de trabajo asalariado y así la apropiación de la plusvalía. El sindicato anarquista tiene que luchar para la liberación del trabajo de las esposas de la producción para valor, dinero y lucro, y agitar para una producción que sirve a las necesidades de todos, eliminando la propiedad privada y la miseria causada por el dominio del dinero sobre la sociedad humana.

En vez de ocuparse de estas tareas el periódico CNT hace una verdadera propaganda pro-estado y procapitalista que da nauseas al lector anarquista.

 
1. La permanente queja sobre la vulneración de los derechos laborales y los derechos del ciudadano entierran el análisis de las contradicciones de la propiedad privada como exclusión económica, y la producción por lucro

Ante todo cabe destacar que significa “derecho”. Un derecho se fija y se respeta dentro de un marco constitucional. El único que puede conceder y abolir derechos es el estado que ejerce su monopolio de poder. No lo puede otorgar Juan a Maria o Ana a Carlos porque ninguno de ell@s goza de este monopolio. El derecho y las leyes pertenecen al sistema estatal de gobierno, el orden parlamentario y democrático y la institución de la propiedad privada que persigue y castiga su infracción, como el robo y el hurto, – pero también el impago de una hipoteca. En este caso el derecho del banco que ha concedido la hipoteca se defiende en contra del deudor que comete la infracción de no pagar la deuda según lo establecido en el contracto de crédito.

El derecho así es la medida de instalar y mantener la propiedad de unos y la exclusión de otros. Una vez dividida la sociedad entre propietarios de los medios de producción y desposeídos quienes necesitan un empleo para sobrevivir, se arreglan los deberes y derechos de los empresarios y de los trabajadores. Es decir, dentro de su marco de movimiento cada uno recibe instrucciones sobre horas extras, seguridad laboral, impuestos a pagar, plazos de despido, etcétera.

Con el constante lamento expuesto en las páginas del periódico CNT sobre las infracciones de los empresarios respecto a derechos laborales a su vez se confirma la base de toda esa relación entre empleado y patrón: La propiedad privada y la sociedad de clase. Esa postura no tiene nada que ver con anarquismo, sino sigue el viejo y hipócrita cuento de hadas de los socialdemócratas sobre la conciliación de los intereses opuestos de trabajador y empresario.

El empeño con que se subraya el labor de la CNT para la defensa de los derechos laborales demuestra que el ideal de los autores de tales artículos es una sociedad de buenos ricos y buenos pobres que cumplen con sus deberes y así viven en una armonía preestablecida dentro del marco de un estado social que lamentablemente ha dejado de funcionar. Un hormiguero de buenos y laboriosos, protegido por la ley y la sabiduría de sus gerentes.
Aparte de que ese ideal es repugnante, resulta también impracticable. Entre otras cosas, por las contradicciones propias de la economía capitalista: el empleo del trabajo asalariado y la competición para la fuerza de compra en el mercado obligan al empresario de invertir en compatibilidad y reducir la planta en favor de la constante reducción de los gastos de la producción. Así el trabajo “muerto” en forma de maquinas u ordenadores reemplace el trabajo vivo del empleado y genera lo que Marx llama la “población superflua” – gente sin nada quienes el capital ya no necesita para generar sus beneficios.

Aparte de los derechos vulnerados para quienes hay que “luchar” – esta “lucha” es una manifestación de obediencia, por eso no merece este nombre – la CNT, igual como los medios a servicio de la clase gobernante, nombra una segunda causa: los ricos se enriquecen de manera ilegal!

 
2. La cruzada periodística contra la corrupción

pertenece al continuo elogio del buen gobierno que hay en otras partes del mundo mientras que ¡aquí ... ! La “lucha contra la corrupción” se ha convertido en un lema internacional para apaciguar y al mismo momento divertir el electorado: el sistema democrático es maravilloso pero los seres humanos son deficientes y por eso los jueces y fiscales – modernos héroes de la lucha contra el mal – constantemente tienen que esforzarse para limpiar las instituciones de sus ovejas negras. Así se ha establecido una telenovela con un sinfín de secuelas por toda Europa sobre políticos, banqueros y funcionarios corruptos. Uno puede viajar a Rumania y choquearse en los medios de comunicación con las mismas historias y frases como en Austria o en Portugal. Solamente tienen que cambiar los nombres de los protagonistas y de los lugares. A X se investiga porque supuestamente tomaba sobornos, a Y se sospecha de malversación de fondos, y Z probablemente cometió fraude fiscal. Mejor todavía si se puede implicar un cantante, una estrella de deporte o un hijo de un político importante en uno de esos asuntos, para dar un poquito de chispa a las por lo demás bastante aburridas historias. Aunque los casos se parecen uno al otro, los medios de comunicación les presenten como algo único que solamente existe en el respectivo país como resultado de una cierta deficiencia nacional. Los escándalos de corrupción así siempre están acompañadas de campañas de purificación moral en todas capas de la sociedad, y de reformas de las instituciones. Tampoco carecen de un cierto tono de autoacusación: no es que nosotros también somos culpables de haber permitido estos abusos, ¿quizás beneficiándose de ellos en alguna manera?

A nivel internacional la ONG Transparency International se encarga de esa forma de culto de la buena imagen de la política. A nivel nacional los medios de comunicación abrazan el tema con mucho fervor, para salvar la burguesía de cualquiera critica económica respecto a la necesidad fundamental de la pobreza y de la miseria. Las portadas de El País lamentablemente ya casi no se pueden distinguir de las portadas del periódico CNT.

A eso se suma la ignorancia hacia los cimientos económicos de nuestra sociedad, y el sistema financiero que se erige sobre ellos.

 
3. La completa injerencia hacia las causas, la naturaleza y las consecuencias de la crisis financiera

En el número 416 (febrero 2015) se encuentra la siguiente frase: “La supuesta crisis económica ha sido la excusa. Excusa para el empeoramiento de las condiciones laborales ...” Este artículo además se firma del “secretariado permanente de la CNT”, quiere decir, no representa opinión cualquiera, sino proviene del seno de la CNT.
La crisis que padece la acumulación capitalista a nivel mundial así se convierte en una “supuesta” crisis – una mera invención para engañar el proletariado. En verdad no hay una crisis de la hipoteca, desalojos, paro, bancos quebrados y el euro no está en jaque. Para ellos todo es solamente un montaje por parte del empresariado y los medios para despojar a los obreros de sus derechos acumulados.

Así el círculo de las falsas explicaciones se cierra con un desinterés intelectual verdaderamente impresionante. No hay que ocuparse con lo que sucede en el mundo financiero. Desde el estallido de la burbuja inmobiliaria me ha asombrado cómo la CNT ha dejado este tema al lado. No había siquiera un intento de hablar sobre lo que es un crédito y una hipoteca. El deseo de los pobres a erigirse a propietarios, de convertirse en miembros de la tal ansiada “clase media” a través del crédito – nunca se ha puesto en la tela de juicio.
Nadie se molestaba en gastar su tiempo a considerar porqué se endeudan los estados, las empresas, los particulares – ¿porqué una persona o una familia quiere endeudarse, así vender su futuro y incluso lo de sus progenitores y sus descendentes para alcanzar un nivel de vida que no se puede permitir de sus propios ingresos? Así, claro, la gente se conforma con sus ingresos modestos, porque tenían el crédito como válvula entre sus sueños burgueses y su situación económica.
Para el poder estatal el carrusel del crédito también tiene sus ventajas: si los ciudadanos humildes se endeudan, de esa manera dan su beneplácito al sistema en que viven: confían en su futuro dentro del estado capitalista y no se van a rebelar porque tienen algo, es decir: una vivienda a perder. El crédito hipotecaria así ha servido – y sigue sirviendo – como medida de apaciguar a las masas obreras.

Algo de eso debe haber complacido a la CNT porque nadie levantaba la voz para alertar de los riesgos, tampoco de la dependencia en que se hunde un tal deudor sin ingresos sostenibles.

Tampoco se prestó atención al hecho porqué los bancos se podían enriquecer con los créditos otorgados a los don Nadie.
¿Porqué la gente se conformaba con el hecho de sus salarios miserables que no les podían permitir una vivienda o un coche? Se conformaban con su vida dependiente de dos grupos del capital, de los empresarios y los bancos. Reciben su salario del estado (como empleados públicos) o de la empresa donde trabajan. No les alcanza para solucionar el problema de la vivienda, y entonces se dirigían a la otra fracción del capital para vivir su vida futura con deuda. Embargaban su futuro para disfrutar de un nivel de vida que no les permitía su salario.

De la CNT, como periódico de la clase trabajadora, ni una palabra. Con mucho orgullo presenta la readmisión de un(a) compañer@ a su trabajo, conseguido por trámites legales concedidos por la CNT, pero no gastó ni un solo artículo en ocuparse de la situación de la clase trabajadora en general y de sus ideas de subsistir y ascender a través del sistema bancario, ahogandose en deudas.

Una cosa es la ignorancia intelectual hacia el sistema en que vivimos. Eso ya es bastante triste: la CNT como sindicato ante todo debe analizar la situación de la clase trabajadora/desposeída y dar una análisis coherente a sus afiliados. Se ve muy bien en relación con la situación de la banca. Nadie parece ocuparse con este sector. ¿Qué pasa con los empleados y despedidos del sector financiero? ¿La CNT no les considera una parte de la clase trabajadora? Nunca se ha ocupado con su situación, ni antes, ni después de la crisis. ¿Porqué?

Pasamos a la práctica que solamente es la continuación del déficit teórico. No había manifestaciones ni charlas que se ocuparon del problema del crédito, del sector financiero u de las responsabilidades y de las víctimas de la banca.
Como si se trataría de algo venenoso. De eso se puede deducir que la CNT considera el crédito un tema para dejar al lado, sin importancia – eso sería ya muy grave, dado el daño que causa y sigue causando. O, más probable todavía, ve en el crédito y el dinero una herramienta a través de que unirse con el estado para conservar el sistema actual. Eso significa que la CNT se ha convertido a una columna del sistema vigente, en vez de esforzarse de ser su derrumbador y sepulturero.

 

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La CNT, por lo menos su cúpula y su periódico se ha convertido en la manifestación en escrito de un conjunto de letrados, de adherentes del estado legal y del buen gobierno, que cuesta distinguir de cualquier panfleto de IU o una organización juvenil de la PSOE. Fomentan el autoengaño de los desposeídos, las ilusiones sobre democracia y armonía, buenos lideres y buenos patrones. Hacen una campaña puramente moralista contra la corrupción y los malos gestores que va a complacer hasta la anciana tía Inmaculada en sus rezos, y todo eso con un gesto luchador y crítico que reemplace toda crítica en cuanto a contenido. Ante el monopolio de poder, el ejército, las guerras y la propiedad privada toman una postura a nivel de un niño preescolar que pregunta a su papá ¿por qué hay gente mendigando en la calle? y acepta la explicación que eso es porque el mundo es injusto y la riqueza está repartida de manera desigual.

¿La redacción y la cúpula de la CNT qué quiere conseguir con esta política? ¿Quiere convertir los miembros de la CNT en un rebaño dispuesto a votar por Podemos o IU? ¿Quiere usar a la CNT para una fuerza de ejercer influencia sobre los procesos políticos vigentes en España? ¿O simplemente quiere destruir toda idea fuera del estado y del capital en España, así hacer desaparecer esto tipo de crítica anarquista del espectro de la oposición en España y toda Europa?

El problema va más allá de la propia CNT y de España. La idea del anarquismo en general está en jaque porque fuera de España tampoco hay organizaciones o individuos convencidos de representar un anarquismo revolucionario, dándole a la gente el debido espirito para entender el papel del estado y del capital en la economía globalizada.
Si la CNT se hunde y se convierte en un sindicato u partido democrático, en una mera corriente de la sopa tibia de los adherentes del estado social ya pasado, reivindicando un equilibrio “justo” entre ricos y pobres, eso despoja las clases bajas, los desposeídos de todo faro de idea libertaria. La CNT entonces se despedirá de su espírito revolucionario, pero también de su tarea de dar explicaciones y analisis valorosos y sus adherentes, dejando la gente en la incertidumbre y la desesperación sobre el rumbo a seguir.

¡La CNT, por los menos los miembros que todavía tienen espirito revolucionario o miran más allá del sistema vigente, hagan algo para que eso no sucediera!

marzo 2015

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Mi descontento con ciertas posiciones expuestas en el periódico no es nuevo, como demuestra esta carta de lector del año 2011 que el periódico no publicó.

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