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Introducción
¡Bienvenido! Decidí poner
mis artículos y narraciones de mis viajes en el Internet para
que tú también puedas leerlos.
Hace más que quince años que me ocupo con la historia económica
de Austria en el siglo XIX. Ante todo la evolución del sistema
de crédito, los bancos, la bolsa y los valores. Historia
de Austria en esta temporada significa también la historia
de territorios que ahora pertenecen a estados vecinos y no vecinos a
Austria, como Chequia, Eslovaquia, Ucrania y otros. Por eso mis estudios
históricos me han llevado también a unos de los estados
sucesores de la Monarquía, en especial a Hungría.
Actualmente en Austria no existe casi nadie quien se interese para la
historia monetaria, aunque en los archivos austriacos hay material abundante
para cualquier persona que quisiera crear transparencia sobre este tema.
En los últimos 50 años no había nadie quien se
hubiera ocupado de veras con este asunto. Muy parecido es la situación
ante la historia de Hungría.
Los responsables de repartir fondos en el mundo de ciencia evidentemente
no prestan importancia al estudio profundo de una parte de la historia
austriaca que no constituye una pagina gloriosa dentro de esta historia,
pues Austria nunca ha sido un poder importante en el campo económico.
Y los pasos torpes de unos y otros de los encargados políticos,
igual que las obras de los quienes se adjudicaron competencia económica
a menudo tienen algo de ridículo, a veces conmovedor en su incompetencia.
Mientras entre mucha gente prevalece el prejuicio de que la historia
económica es algo seca y aburrida yo puedo confirmar lo contrario:
¡La de Austria a veces es muy divertida!
Yo decidí a dedicarme a la historia del dinero porque considero
el dinero una invención maliciosa. Ante todo rompe las relaciones
de la gente entre si del verdadero comienzo, porque les influye hasta
en los momentos más íntimos y personales. Quienes carecen
de la debida cuantidad de este material la mayoría de
seres humanos no tienen acceso a los debidos recursos para satisfacer
sus necesidades y deseos. Además se ven obligados a someterse
a las pretensiones desmedidos de sus usuarios. Estos, a su vez, usan
sus excesivas cantidades de dinero para hacer la vida difícil
a los demás: O les emplean para enriquecerse todavía más
o les despiden y entonces éstos no tienen de que vivir.
El Estado se reserva exclusivamente la fabricación de esta materia
prima, el "efectivo". Imprime los billetes y acuña
las monedas, ellas tienen su valor gracias a su poder de monopolio,
y los que hacen lo mismo siendo particulares infringen la ley, son perseguidos
y más tarde o temprano acaban en la cárcel.
El asunto curioso, y también el más serio, es cuando unos
estados falsifican el dinero de otros estados cosa que coincide
hasta hoy en día. Eso puede tener consecuencias muy serias
Si alguien se encuentra en una mala situación económica,
se podría explicar de muchas maneras, en su mayoría muy
estúpidas. Hay el concepto de la infancia infeliz, que ha impedido
el desarrollo de la personalidad y ha llevado a derrotas en la competición.
También depende de las fases de la luna que siempre constituyen
un obstáculo grave para la persona que quiere realizar sus fines.
O existen vecinos o parientes maliciosos. No se debe dejar al lado el
"gran problema de nuestra sociedad", la lucha de los sexos:
Los hombres suprimen a los mujeres, las mujeres no dejan la debida libertad
a los hombres. En fin, todos tenemos una "karma", una suerte
predeterminado de algún(os) ser(es) supernatural(es) que tenemos
que aguantar y considerar como una prueba para la próxima vida.
Y otras tonterías más. Pero ya a casi nadie se lo ocurre
pensar que hay algo podrido en nuestro sistema económico, ante
todo en el concepto de dinero, para que se pueda comprar todo menos
lo que nos hace satisfechos y felices.
Por este motivo, decidí prestar mi atención a este tema
desagradable. ¡Al fin y al cabo, uno quiere conocer a su enemigo!
¿Verdad?
Yo no pertenezco a ninguna escuela popular de economía nacional.
Ni a una menos popular. No soy socia de Proudhon, o de Keynes, o de
Silvio Gesell (sus ideas tenían mucha influencia en Keynes).
El único libro de economía nacional que yo considero vale
la pena leer es El Capital. Sin embargo, ya muchas veces
he tenido que escuchar como reproche o como elogio que
no soy marxista. Si tú lees mis artículos y relatos de
Europa de Este, podrás decidir por tú mismo. Si esta cuestión
te interesa, por supuesto
Mis intereses políticos y históricos, mis investigaciones
y amistades personales me han llevado a los países del Bloque
de Este, ya antes de la caída del Telón de acero y me
han motivado de ocuparme del sistema económico del Socialismo
Real y su colisión con el sistema de la Economía de Libre
Mercado. Escribí unos artículos sobre el colapso del Socialismo
y la victoria del Capitalismo hasta que se me acabó toda posibilidad
de publicarles en alemán. Sea porque las respectivas revistas
cesaron de existir, sea porque finalizaron todo contacto conmigo, por
razones desconocidas, pues nunca fui informada al respecto. Probablemente
yo era demasiado de izquierdas para ellos, o me basaba con demasiado
interés sobre la economía, o era demasiado negativa, o
no fui bastante feminista ...
Es España tuve un poco más suerte, pero ¡claro!
me cuesta escribir en español y por eso últimamente
no me he movido mucho con este tema. Pero si miras mi pagina Web de
vez en cuando quizás vuelva voy a producir algo.
¡Y si puedes leer en inglés hay un montón
de descripciones con fotos incluidas del Este Bravo!
Por favor dirigid vuestras preguntas y criticas a:

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